Permanentemente los profesores se preguntan sobre su desempeño profesional en el marco de la actual Reforma Educacional. Una vez implementados los nuevos planes y programas de estudios en las escuelas aparecen dificultades y nuevos desafíos que los docentes deben entender, enfrentar y resolver, aumentando la demanda de capacitación en nuevas metodologías y estrategias de aprendizajes que le permitan desarrollar con éxito su quehacer profesional. Los enfoques pedagógicos que orientaban el currículo tradicional, se pierden en La Reforma y los profesores sienten que sus prácticas habituales no son funcionales para los requerimientos emergentes, donde hay nuevos énfasis que no se compatibilizan con los modelos y los procedimientos tradicionales.
Hoy en día los docentes se encuentran con mensajes que dan la sensación de no saber si están haciendo bien o mal las cosas; esta multiplicidad de mensajes es propia de un periodo de cambios. La búsqueda de nuevos equilibrios va estrechamente enlazada a las capacidades que tengan los maestros para cuestionar su desempeño, con un claro sentido de Autocrítica, superando cualitativamente situaciones que de no ser superadas podrían complicar el desempeño de los profesores e ir en desmedro de los aprendizajes de sus alumnos.
Se espera que los maestros desarrollen la habilidad de monitorear su propio desempeño y capacidad de reacción en la resolución de problemas emergentes. Se espera que los maestros tengan conciencia de sus propias responsabilidades, que puedan monitorear su desempeño, juzgarlo, criticarlo y mejorarlo progresivamente. Esta capacidad de Autoevaluación debe referirse a la calidad de su propio trabajo respecto a un resultado esperado. Cabe destacar que la autoevaluación esta contemplada en la Evaluación Docente, allí se califica el dominio de Responsabilidades Profesionales del Marco para la Buena Enseñanza, que dice que el principal propósito y compromiso de un maestro es contribuir a que todos sus alumnos aprendan. Para ello, como garantía de una educación de calidad para todos los alumnos, el docente debe Reflexionar concientemente y sistemáticamente sobre su práctica y reformularla a partir de sus logros y dificultades. La responsabilidad profesional también implica la propia conciencia del docente sobre su necesidad de aprendizaje. Este dominio involucra la relación del maestro con su profesión, con sus alumnos, con sus pares, con su escuela, con la comunidad y el sistema educativo.
Para que un profesor corrija su practica pedagógica requiere de la evaluación permanente de los procesos de aprendizaje de sus alumnos, con el fin de descubrir sus dificultades, retroalimentar sus procesos, desarrollando estrategias de trabajo que incorporen los logros de sus estudiantes, el entorno donde se desarrolla el proceso de enseñanza y aprendizaje, el trabajo grupal con sus colegas, la incorporación de los aportes de la comunidad escolar. Para ello, se dan a nivel de escuela instancias como reuniones con los microcentro de apoderados, talleres técnicos entre pares, GPT (Grupo de Profesionales de Trabajo) a nivel de unidad educativa, construyendo relaciones profesionales y de equipo con sus colegas y otros profesionales en torno a aspectos pedagógicos y didácticos.
Para que un profesor o profesora pueda monitorear exitosamente su desempeño en relación a sus responsabilidades profesionales debería contar con pautas evaluativas objetivas en relación a su capacidad de reflexionar sistemáticamente sobre su practica, a su capacidad de construir relaciones profesionales de equipo con sus pares, a su capacidad de asumir responsabilidades en la orientación de sus alumnos, a propiciar la relación de colaboración y respeto con los padres y apoderados, a manejar información actualizada sobre su profesión, con el sistema educativos y las políticas vigente, también a su capacidad de preparación y planificación de la enseñanza, a la creación de un ambiente propicio para el aprendizaje, a su capacidad de enseñar para el aprendizaje para todos los estudiantes atendiendo a la diversidad, entre otros.
El contar con instrumentos evaluativos de desempeño profesional permite a los maestros optimizar su práctica, contar con encuestas de opinión a alumnos y apoderados, entrevistas, reuniones de trabajo, la observación de clases de pares y/o profesionales técnicos, etc. Entregarían al maestro valiosa información que le permita reorientar su quehacer educativo.
Valiosos instrumentos evaluativos que aportan información a los maestro son las pruebas de medición estandarizada: SIMCE en cuarto, octavos y segundos medios, PSU en cuartos medios. Esta información llega a los profesores con claros niveles de logros en los aprendizajes de sus alumnos orientando, a partir de su análisis sistemático, a éste en su proceso de toma de decisiones para reformular y perfeccionar su práctica.
Hoy en día los docentes se encuentran con mensajes que dan la sensación de no saber si están haciendo bien o mal las cosas; esta multiplicidad de mensajes es propia de un periodo de cambios. La búsqueda de nuevos equilibrios va estrechamente enlazada a las capacidades que tengan los maestros para cuestionar su desempeño, con un claro sentido de Autocrítica, superando cualitativamente situaciones que de no ser superadas podrían complicar el desempeño de los profesores e ir en desmedro de los aprendizajes de sus alumnos.
Se espera que los maestros desarrollen la habilidad de monitorear su propio desempeño y capacidad de reacción en la resolución de problemas emergentes. Se espera que los maestros tengan conciencia de sus propias responsabilidades, que puedan monitorear su desempeño, juzgarlo, criticarlo y mejorarlo progresivamente. Esta capacidad de Autoevaluación debe referirse a la calidad de su propio trabajo respecto a un resultado esperado. Cabe destacar que la autoevaluación esta contemplada en la Evaluación Docente, allí se califica el dominio de Responsabilidades Profesionales del Marco para la Buena Enseñanza, que dice que el principal propósito y compromiso de un maestro es contribuir a que todos sus alumnos aprendan. Para ello, como garantía de una educación de calidad para todos los alumnos, el docente debe Reflexionar concientemente y sistemáticamente sobre su práctica y reformularla a partir de sus logros y dificultades. La responsabilidad profesional también implica la propia conciencia del docente sobre su necesidad de aprendizaje. Este dominio involucra la relación del maestro con su profesión, con sus alumnos, con sus pares, con su escuela, con la comunidad y el sistema educativo.
Para que un profesor corrija su practica pedagógica requiere de la evaluación permanente de los procesos de aprendizaje de sus alumnos, con el fin de descubrir sus dificultades, retroalimentar sus procesos, desarrollando estrategias de trabajo que incorporen los logros de sus estudiantes, el entorno donde se desarrolla el proceso de enseñanza y aprendizaje, el trabajo grupal con sus colegas, la incorporación de los aportes de la comunidad escolar. Para ello, se dan a nivel de escuela instancias como reuniones con los microcentro de apoderados, talleres técnicos entre pares, GPT (Grupo de Profesionales de Trabajo) a nivel de unidad educativa, construyendo relaciones profesionales y de equipo con sus colegas y otros profesionales en torno a aspectos pedagógicos y didácticos.
Para que un profesor o profesora pueda monitorear exitosamente su desempeño en relación a sus responsabilidades profesionales debería contar con pautas evaluativas objetivas en relación a su capacidad de reflexionar sistemáticamente sobre su practica, a su capacidad de construir relaciones profesionales de equipo con sus pares, a su capacidad de asumir responsabilidades en la orientación de sus alumnos, a propiciar la relación de colaboración y respeto con los padres y apoderados, a manejar información actualizada sobre su profesión, con el sistema educativos y las políticas vigente, también a su capacidad de preparación y planificación de la enseñanza, a la creación de un ambiente propicio para el aprendizaje, a su capacidad de enseñar para el aprendizaje para todos los estudiantes atendiendo a la diversidad, entre otros.
El contar con instrumentos evaluativos de desempeño profesional permite a los maestros optimizar su práctica, contar con encuestas de opinión a alumnos y apoderados, entrevistas, reuniones de trabajo, la observación de clases de pares y/o profesionales técnicos, etc. Entregarían al maestro valiosa información que le permita reorientar su quehacer educativo.
Valiosos instrumentos evaluativos que aportan información a los maestro son las pruebas de medición estandarizada: SIMCE en cuarto, octavos y segundos medios, PSU en cuartos medios. Esta información llega a los profesores con claros niveles de logros en los aprendizajes de sus alumnos orientando, a partir de su análisis sistemático, a éste en su proceso de toma de decisiones para reformular y perfeccionar su práctica.
1 comentario:
Estimada alumna tú evaluación es la siguiente:
Felicidades mencionaste puntos que no fueron abordados por todos como la autoevaluación y crítica personal que como docentes debe existir, lo que habla de la responsabilidad que asumimos cada docente.
Tu nota es un 95
Atte.
La Profesora
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